EL CHIRRI, ÚLTIMO BANDOLERO
Los albores de la década
de los treinta, en el siglo XX, trajeron de la mano personajes tan pintorescos
como villanos. Uno de ellos elegiría los perdidos rincones de El Torcal de
Antequera para cometer mil fechorías, y su eco resonaría por todos los contornos
hasta nuestros días. El Chirri,
un ser que eligió el robo y la intimidación como forma de vida. Temido por
muchos, despreciado por casi todos… y para algunos, en definitiva, simplemente un desequilibrado.
José Antonio Díaz Muñoz,
verdadero nombre de aquel delincuente del tres al cuarto, había establecido su
guarida allá arriba, en las entrañas de la sierra, dentro de la Cueva de
Guiferos. Desde esta, la Cueva del Chirri, como todos comenzaron a llamar a la
guarida del temido personaje, bajaba a pedir comida, tabaco y otros artículos a
todo pastor, transeúnte o habitante de las casillas salpicadas al pie de la
sierra. En ocasiones con mejores modales, pero en otras llegando a utilizar la
extorsión y la amenaza, pues no tenía remilgos si, llegado el caso, la
oposición de su víctima “le obligaba” a recurrir a
modos, llamémosles, más coercitivos.
Esta historia y muchas más, en el libro TORCAL, HABITANTES
DEL TIEMPO, Editorial Serendipia.

